Agresiones y caza ilegal ¿dónde está el control?
En un reportaje del diario Canarias 7, del 28 de mayo pasado, señalan que: los pastores se quejan de las últimas agresiones que están sufriendo los ganados en las estribaciones montañosas de Inagua y Pajonales.
Visiones no aptas para gente sensible o tal vez para nadie pues se encuentran cosas tan desagradables como pellejos todavía calientes arrancados de sus cuerpos, animales despiezados o cabezas cortadas son sólo algunos de los restos que suelen dejar los desconocidos después de matar a las cabras que se encuentran en las cumbres de la Isla, sean asilvestradas o sean de ganado marcado y con propietario.
Los paisajes de Inagua y Pajonales garantizan el anonimato necesario a los cazadores, y la posterior colaboración de cuervos y otras especies carroñeras, que devoran los vestigios que dejan las matanzas, elimina las pistas para seguir el rastro a los culpables.
Debería existir un estricto control de quienes practican la caza, además de controlar en qué zonas, para evitar así las matanzas de animales y los numerosos robos que se cometen en el campo.






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